1 de agosto de 2026

El papel de las mujeres periodistas en el contexto de los derechos humanos en Mesoamérica

Por: Lidia Rita Bonilla Delgado*

En un contexto de creciente violencia y censura en la región, la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género reunió a comunicadoras de ocho países para reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las mujeres periodistas en Mesoamérica. El encuentro, titulado ‘Aquelarre: Derechos Humanos en Mesoamérica. El papel de las mujeres periodistas’, evidenció las múltiples violencias, el exilio forzado y las redes de resistencia que se tejen frente a la impunidad y el silenciamiento.

El sábado 7 de junio, integrantes de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género sostuvieron un conversatorio virtual titulado “Aquelarre: Derechos Humanos en Mesoamérica. El papel de las mujeres periodistas”, donde se abordaron las duras realidades que enfrentan las comunicadoras de la región, muchas de las cuales defienden el derecho a saber incluso a costa de su propia vida.

En una Mesoamérica atravesada por desigualdades históricas, conflictos armados, violencia estructural y políticas extractivas, las mujeres periodistas desempeñan un papel crucial en la defensa de los derechos humanos. No solo informan: documentan violaciones, exigen justicia, amplifican voces silenciadas y construyen memoria colectiva, todo ello en contextos profundamente hostiles, marcados por la violencia patriarcal, la censura y la represión estatal.

El encuentro vía Zoom reunió a periodistas de ocho países, incluido México, donde paradójicamente se “celebra” en esa fecha el Día de la Libertad de Expresión.

Crédito: Region Mesoamerica-es | AlexCovarrubias | Commons Wikimedia

Durante el «Aquelarre», se puso en evidencia lo que algunas llamaron la feminización de la violencia contra periodistas: un patrón sistemático, silencioso y devastador. Pamela Alfaro, desde El Salvador, denunció que más allá de los ataques físicos o legales, se ha configurado una violencia específicamente dirigida contra mujeres periodistas, que busca no solo silenciar su labor, sino también destruir su integridad emocional, familiar y personal.

Desde Guatemala, Silvia Trujillo abordó la criminalización de periodistas y defensores/as de derechos humanos en un país donde, según explicó, el poder político está cooptado por redes ilícitas político-económicas. Aunque el Ejecutivo sostiene un discurso de derechos humanos, el Legislativo y, especialmente, el Judicial -dijo- están infiltrados por el crimen organizado, lo que favorece la impunidad y la persecución de voces críticas.  

Por su parte, Maryórit Guevara intervino desde España y compartió su experiencia de exilio forzado desde Nicaragua. “Ojalá nadie tuviera que salir de su país. Es muy doloroso. Nunca te sentís en tu tierra, aun con mejores condiciones”, afirmó. Denunció la instauración de una dictadura que ha desmantelado el Estado de Derecho y persigue de forma sistemática a periodistas, defensoras de derechos humanos, feministas, la Iglesia Católica y cualquier voz disidente. Subrayó que el periodismo es el último bastión de resistencia democrática en su país, y llamó a la solidaridad internacional con quienes ejercen desde el exilio. Como medida preventiva recomendó mantener siempre los documentos actualizados ante posibles salidas forzadas.

Desde México, la periodista Rosa María Rodríguez Quintanilla hizo un conmovedor recuento sobre las múltiples violencias que enfrentan las mujeres periodistas, marcadas por el machismo, la impunidad, la criminalización y la falta de políticas de protección eficaces. Enfatizó que quienes cubren temas de género o movimientos feministas enfrentan mayores riesgos. Aunque existen mecanismos institucionales, las agresiones aumentan, y la autocensura, el desplazamiento y el exilio se han vuelto estrategias de supervivencia. 

De acuerdo a los datos compartidos, las cifras son alarmantes. Según la cartografía de agresiones de CIMAC, de 2019 a la fecha se han registrado 1,408 agresiones contra mujeres periodistas. De estas: 802 fueron contra reporteras, 278 contra directoras, 89 contra columnistas, 77 contra conductoras, 67 contra fotorreporteras. Además, 22 mujeres periodistas han sido asesinadas desde 2005, en hechos presuntamente vinculados con su labor informativa, de acuerdo con la UNESCO y otras organizaciones de libertad de expresión.

El periodo más violento para el gremio femenino fue durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012), conocido como la «guerra contra el narco», con 48 periodistas asesinados, ocho de ellas mujeres.

Señaló que el 98% de los crímenes contra periodistas en México no se resuelven, y que las agresiones provienen tanto de autoridades como del crimen organizado y otros  actores privados. Ejercer el periodismo siendo mujer -afirmó- implica enfrentar violencias sistemáticas y estructurales. Aun así, destacó que la resistencia viene de las propias periodistas organizadas, y que la cooperación internacional es clave para construir un entorno más seguros y justos.

En este contexto, se subrayó que, ante la ineficacia institucional, las redes de mujeres periodistas han asumido la defensa colectiva de sus derechos. Organizaciones como la Red Nacional de Periodistas de México y CIMAC juegan un papel fundamental  en la documentación, visibilización y acompañamiento de víctimas.

La moderación estuvo a cargo de Alícia Oliver, desde Barcelona, quien aportó comentarios puntuales que contextualizaron las intervenciones, subrayando la violencia que se vive en cada país y reforzando la necesidad de fortalecer los lazos entre periodistas feministas de distintas latitudes.

*Lidia Rita Bonilla Delgado (México) es integrante de la RIPVG.

Edición: Fabiola Gutiérrez, coordinación colegiada de la RIPVG.

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