Por: Fabiola Gutiérrez González*
En el marco de los 30 años de la Convención Belém Do Pará y la IX Conferencia de Estados Parte del Mecanismo de Seguimiento de la Convención, actividades realizadas recientemente en Chile, conversamos con Majo Corvalán, periodista, activista feminista, integrante de la Asociación por los Derechos de las Mujeres (ADEM) y cofundadora de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito en Argentina sobre el impacto de las políticas regresivas del gobierno de Milei y el rol de los medios de comunicación pública.

En tiempos donde debe primar la buena gobernanza democrática ¿Cómo se han visto afectadas con el cierre de medios públicos?
Sí, como vos decís, yo creo que afecta a la democracia y la debilita porque las medidas de este Gobierno afecta derechos fundamentales y que han servido para atacar la libertad de prensa y la libertad de expresión. Por una parte, levantar la pauta publicitaria de todos los medios. Por otra parte, atacar a los medios que eran dependientes del Estado, a través del cierre de la agencia estatal de noticias Télam, o los despidos masivos de trabajadoras y trabajadores de Radio Nacional, de la Televisión Pública, lo que es una amenaza para la población y para la democracia del país.
No sólo ha existido un vaciamiento de los medios públicos, también hay persecusión.
Es muy importante mencionar la persecución a periodistas cuando están reporteando en la calle y cuando hay represión policial en las marchas. No les dejan trabajar, sobre todo a quienes hacen despachos desde exteriores, que vos sabés que están realizando coberturas en el límite de lo que está sucediendo, casi en la primera línea, como sucede en las manifestaciones.
Nos preocupa la resolución que sacó la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, para hacer ciberpatrullaje porque podría habilitar una vigilancia masiva en redes sociales. Según la resolución 428, las fuerzas podrán monitorear lo que sucede en la web de acceso público y fuentes digitales abiertas. Esto quiere decir, que podrán entrar en aquellos sitios de internet cuyo acceso no implica una transgresión al derecho a la intimidad de las personas, pero que no deja de ser una afectación a la libertad de expresión. Controlar el contenido, que muchas veces son el portal de entrada para los medios de comunicación alternativos y las redes feministas, que son espacios autogestionados, que nosotros logramos ocupar porque es un territorio de conquista, de disputa y territorio de activismo. Estamos en riesgo y vamos a sufrir un ciberpatrullaje que nos puede traer consecuencias legales y, según la ministra, de amenaza de prisión.
Convención Belém do Pará y ley modelo sobre violencia digital contra las mujeres.
La IX Conferencia reunió a representantes de los Estados Parte de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, Convención de Belém do Pará, principal instrumento regional frente a la violencia de género, en el marco de su 30 aniversario y de los 20 años de la creación de su Mecanismo de Seguimiento, el MESECVI, órgano establecido para monitorear la efectiva implementación del tratado. Asimismo, participaron representantes de organizaciones de la sociedad civil, de organismos internacionales y agencias de Naciones Unidas.
Se presentaron los avances en el proceso de elaboración de una Ley Modelo Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres facilitada por las nuevas tecnologías. Las autoridades acordaron continuar impulsando este esfuerzo con el fin de aportar herramientas para garantizar una regulación regional de las nuevas formas de violencia ejercidas a través de medios digitales.
Mónica Maureira, periodista feminista, integrante de la Red internacional de Periodistas con Visión de Género y experta de Chile ante el MESECVI en entrevista con el Observatorio de Género y Equidad sostuvo que “las tecnologías de la información y la comunicación son un espacio o una herramienta política que las mujeres han utilizado (…) y es importante que sigan siendo utilizadas, pero con políticas de transparencia, con políticas de resguardo respecto a las empresas, y que obviamente no sean vehículos para promocionar la violencia de género, porque esta no es solo virtual, sino que claramente, cada vez hay más evidencia, de que lo que sucede ahí [en las plataformas digitales] tiene un correlato en la realidad, y ese correlato es físico, sexual y psicológico”.
*Coordinadora general de la Red de Periodistas y Comunicadoras Feministas de Chile e integrante de la Coordinación Colegiada de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género