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Mujeres y medios de comunicación en la Agenda 2030

Por: Grace M. Torrente R.

Durante ocho días del pasado mes de julio, se llevó a cabo en la sede de las Naciones Unidas, en Nueva York, el Foro Político de Alto Nivel (High-Level Political Forum, HLPF) para evaluar el avance de la Agenda 2030 mediante la revisión en profundidad de cinco Objetivos de Desarrollo Sostenible: 3 (Salud y Bienestar), 5 (Igualdad de Género), 8 (Trabajo Decente y Crecimiento Económico), 14 (Vida Submarina) and 17 (Alianzas para lograr los Objetivos).

La Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG) y la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC) asumimos este espacio como una oportunidad para hacer un llamado de alerta frente a la embestida negacionista, fundamentalista y antiderechos que amenaza el avance de la Agenda 2030 y sus ODS. Bajo este precepto, durante el Foro realizamos el evento paralelo Agenda 2030 y derechos de las mujeres bajo ataque. 

¿Qué es el HLPF y la Agenda 2030?

El Foro Político de Alto Nivel (High-Level Political Forum, HLPF) es la principal plataforma para revisión de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Es político porque aborda asuntos públicos que deben ser garantizados por los Estados, y de Alto Nivel porque requiere la participación de representantes ministeriales de los países. El Foro también incluye la participación de personas expertas del ámbito académico, del sistema de Naciones Unidas y de grupos sociales clave de la sociedad civil.

Para entender qué es y cómo funciona el Foro Político de Alto Nivel (HLPF), es necesario dar un vistazo al compromiso global más amplio aprobado por los Estados Miembros de las Naciones Unidas en el año 2015: la Agenda 2030 y los ODS.

La Agenda 2030 se define como la ruta de acción más amplia, completa y ambiciosa que existe en el mundo, ya que es el resultado de un consenso multilateral entre gobiernos, sociedad civil, sector privado, academia y el sistema de las Naciones Unidas. Pone a las personas, el planeta y la prosperidad en el centro de su plan estratégico; reconoce que la paz mundial y las alianzas son pilares fundamentales para alcanzar sociedades más igualitarias, y para esto, establece 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169 metas de carácter integrado e indivisible, a ser implementadas al 2030 [1].

Los desafíos que representa la Agenda 2030 requiere de un trabajo excepcional por parte de los países, ya que estamos hablando no solo de encontrar, sino de implementar soluciones que atiendan problemas tan complejos y profundos como, lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas (ODS 5), garantizar la salud y el bienestar para todas las personas en todas las edades (ODS 3) o promover el crecimiento económico inclusivo y sostenible, incluido empleo y trabajo decente para todas las personas (ODS 8). 

Precisamente por esto, cada año el Foro Político de Alto Nivel lleva a cabo una evaluación exhaustiva de cinco ODS en espacios de debate de nivel ministerial, revisiones nacionales voluntarias (Voluntary National Reviews, VNR) y eventos paralelos, con el fin de aprender de los avances, corregir el rumbo de las acciones ineficaces y refrendar el compromiso adoptado hace diez años.

El evento paralelo

¿Dónde está entonces la agenda de las mujeres y los medios de comunicación en las discusiones globales de alto nivel sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)? fue uno de los planteamientos realizados por la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género durante el evento paralelo Agenda 2030 y derechos de las mujeres bajo ataque, realizado el 15 de julio en el marco del Foro Político de Alto Nivel.

En el evento híbrido participaron Sandra Castañeda Martínez coordinadora de la Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC), Grace Montserrat Torrente Rodríguez de la coordinación colegiada de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG), Esther de la Rosa periodista de la International Network for Social, Economic, and Cultural Rights (ESCR-Net), también integrante de la RIPVG, y María Inés Re coordinadora del programa de justicia en salud de la RSMLAC, bajo la moderación de Manuela Forero López del equipo de juventudes de la Rsmlac. 

Apropiación de narrativas: vida, libertad y soberanía.

El conversatorio inició con un análisis de las dinámicas que hoy están poniendo en riesgo los procesos multilaterales y los instrumentos internacionales que protegen los derechos de las mujeres y el desarrollo sostenible. Sandra Castañeda subrayó la importancia de hablar de los “actores políticos” que amenazan las agendas de derechos humanos, ya que, aunque aparentan ser nuevos y proyectan una imagen moderna, no lo son. Según explicó, representan el viejo facismo europeo, que más tarde se manifestó en los regímenes autoritarios del Cono Sur. Hoy, estos actores están reconstruyendo narrativas y apropiándose de conceptos que las defensoras han trabajado y defendido—como los de vida, libertad y soberanía—para usarlos a su favor. Y qué es lo que queda cuando se rompen los sistemas democráticos al interior de los países, preguntó Castañeda, quedan los espacios de la multilateralidad, los instrumentos internacionales que tanto trabajo ha costado construir y al que ellos les están quitando valor.

El lente narrativo de la captura corporativa.

Sobre el tema de las narrativas, Esther de la Rosa se refirió a ellas como un campo de poder que se mueve en un ecosistema de discursos de odio y miedo. Las narrativas, dijo, son un lente a través del cual se interpretan las realidades y, dependiendo de quién cuente la historia, sus intereses e intención política, pueden influir en los cambios de política en una u otra dirección. Las corporaciones y empresas privadas son actores que influyen en los espacios de decisión política, tanto a nivel internacional como local, en una práctica conocida como captura corporativa, explicó De la Rosa. A través de propuestas business friendly y la promoción de alianzas público-privadas, este sector ejerce influencia para favorecer los intereses corporativos en detrimento de los derechos humanos y del planeta. Sus objetivos, centrados en la acumulación de riqueza, son contrarios a la visión feminista y de defensa de los derechos humanos, basada en el cuidado y la regeneración, entre otras.

Capítulo J y Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Es evidente que los temas relacionados con la comunicación y el periodismo con enfoque de género, así como todo lo que involucra a la industria del entretenimiento y la publicidad, están incluidos bajo la amplia sombrilla del Objetivo de Desarrollo Sostenible 5, dedicado a la igualdad de género. Varias de sus metas están directa e indirectamente vinculadas con las medidas planteadas en el Capítulo J de la Plataforma de Acción de Beijing, Mujeres y Medios de Comunicación. 

Asimismo, los medios de comunicación, el periodismo y las plataformas digitales son catalizadores de las narrativas que influyen en el avance, estancamiento o retroceso de los derechos de las mujeres, y, en consecuencia, de la Agenda 2030. Mientras sigan en aumento las narrativas que culpan a las víctimas y la representación estereotipada de las mujeres en los contenidos mediáticos y digitales, metas como la erradicación de las violencias, la eliminación de la discriminación contra las mujeres y el reconocimiento del trabajo de cuidados no remunerado estarán aún más lejos de cumplirse.

Sin embargo, a pesar de la relevancia de hablar sobre el lenguaje, las narrativas y la representación de las mujeres en los medios, es preocupante que esta agenda se discuta poco —o nada— durante las conversaciones globales en las que se toman decisiones políticas, económicas y sociales en torno al desarrollo sostenible, tanto dentro como entre los países del mundo. Esto nos llama a continuar participando activamente de estos espacios y abogar por las periodistas, comunicadoras y trabajadoras de los medios de comunicación, y para que la agenda de mujeres y los medios de comunicación sea incluida de manera integral en las metas de los ODS, puntualizó Grace Torrente durante su presentación.

Las desigualdades que frenan a América Latina.

América Latina es la región más desigual del mundo, lo que representa desafíos e impactos diferenciados para la revisión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Su población es de aproximadamente 663 millones de personas, de las cuales el 20 % tiene entre 15 y 20 años, es decir, hay alrededor de 106 millones de personas jóvenes. Este dato resulta relevante al considerar que en la región está aumentando el número de uniones infantiles y matrimonios tempranos, y que América Latina presenta la segunda tasa más alta de embarazo adolescente del mundo, después de África subsahariana, señaló María Inés Re, quien ofreció una visión sobre la situación regional en relación con el avance en el cumplimiento de los ODS.

Una de las caras más visibles de la desigualdad en América Latina son las altas tasas de violencia de género, ya que es el único continente donde estos indicadores se mantienen estables o incluso en aumento: los aproximadamente 4.500 feminicidios que ocurren cada año en la región son una evidencia contundente de ello, expuso Re. Esta realidad la llevó a enfatizar la importancia del ODS 3, relacionado con la salud y el bienestar, el cual —según expresó— es uno de los más estructurantes de toda la Agenda 2030, ya que sin salud, no hay nada.

Aun así, en América Latina la inversión en salud está muy por debajo de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que impacta de forma diferenciada a las mujeres. Estas se ven afectadas no solo por las limitaciones del sistema en general, sino también por las barreras vinculadas a la salud sexual y reproductiva y al ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos. En este sentido, recordó que el 70 % de las mujeres latinoamericanas viven en países con leyes restrictivas en materia de aborto.

Paradójicamente, aunque algunos países de la región cuentan con importantes avances legislativos y políticas públicas en materia de género, las brechas de desigualdad no solo persisten, sino que tienden a profundizarse.


Al cierre del evento paralelo, la moderadora leyó el pronunciamiento político de la RSMLAC y la RIPVG, que lleva el mismo título del evento: Agenda 2030 y derechos de las mujeres bajo ataque. Este pronunciamiento fue suscrito por más de 80 organizaciones y publicado en redes sociales.


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