Hoy, 8 de marzo, conmemoramos a las mujeres y sus luchas por la igualdad de derechos para alcanzar mejores condiciones laborales, educativas y sociales, y romper con las dinámicas patriarcales que permean todos los ámbitos de la vida.
Las mujeres hemos trabajado —con y sin sueldo— para transformar dinámicas de poder en un mundo injusto, desigual y en conflicto. La situación de las periodistas, comunicadoras y trabajadoras de los medios de comunicación sigue siendo precarizada, lo que constituye otra forma de violencia estructural. No hay seguridad ni garantías laborales para quienes se desempeñan en países donde el derecho a la libertad de expresión está en juego, o para aquellas que lo hacen con perspectiva de género. Esto impacta a mujeres periodistas, comunicadoras, feministas y defensoras de los derechos de las mujeres, incluidas las que ejercen el oficio de manera independiente o las fundadoras de nuevos medios.
Cuando las crisis económicas y políticas impactan a los medios, a las trabajadoras de medios de comunicación y a las organizaciones de la sociedad civil son las mujeres las que se ven doblemente afectadas, pero también son las primeras que sostienen las luchas y alzan sus voces.
Como mujeres periodistas, integrantes de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG) llamamos a los Estados y a los gobiernos a invertir en la igualdad sustantiva de las mujeres. En ningún caso debe ser admisible limitar u obstaculizar las políticas de género, reproducir discursos discriminatorios y racistas, o eliminar las normativas que protegen a las mujeres, periodistas, comunicadoras y trabajadoras de los medios de comunicación. Por el contrario, es imperativo garantizar los derechos a la libertad de expresión, la libertad de prensa, y el derecho de las sociedad a ser informada de manera plural, diversa, con enfoque de género y de derechos humanos.
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