1 de agosto de 2026

20 años de un sueño posible: el periodismo con visión de género que no se rinde

Un sábado de noviembre, hace veinte años, más de un centenar de periodistas que llegaron de 14 países del mundo sellaron, con la Declaración de Morelia, la fundación de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género (RIPVG).

El sueño de crear una red de mujeres periodistas nació como una promesa en Brujas (Bélgica); tomó fuerza y forma en Madrid (España), buscó presentarse en Barcelona y -por las vueltas que da la vida-, se anunció en Río de Janeiro (Brasil), con la ponencia La red internacional de mujeres periodistas: un sueño posible, durante la II Conferencia Latinoamericana de Mujeres Periodistas (2004). Finalmente se materializó los días 11 y 12 de noviembre de 2005 en Michoacán, México, durante el Encuentro Fundacional de la RIPVG (también conocido como el I Encuentro Internacional de la Red).

“Ante la globalización, y conscientes de la necesidad de potenciar el trabajo de las redes para visibilizar la problemática de la condición social de las mujeres, y tomando en cuenta los esfuerzos y logros de otras redes nacionales y regionales en distintos países, decidimos impulsar una amplia red intercontinental”.

Declaración de Morelia, 12 de noviembre de 2005.

La promesa de unir voluntades y trabajar juntas por un periodismo feminista —que incorpora la agenda de los derechos humanos de las mujeres, desafía los moldes patriarcales, hegemónicos y sexistas, y nombra, reconoce y dignifica a las mujeres— se ha mantenido viva durante dos décadas gracias a la incansable lucha, la sororidad y el compromiso de quienes iniciaron la Red y quienes se han unido a ella para seguir tejiéndola.

Con el Capítulo J “Mujeres y medios de comunicación” de la Plataforma de Acción de Beijing en la mano, aliadas y periodistas que integran la RIPVG hemos participado en espacios de incidencia, diálogo y formación reafirmando que las libertades fundamentales no son posibles sin la mirada, la voz y la participación activa e incondicional de las mujeres. Cuestionamos los poderes que socavan nuestro derecho a trabajar sin miedo, en equidad y libertad.

Hemos acompañado, denunciado y exigido el fin de las violencias machistas contra las mujeres periodistas, comunicadoras y trabajadoras de los medios que censuran y silencian nuestro derecho a informar y comunicar.

Nos abrazamos, porque sabemos que somos más fuertes juntas y que juntas hemos resistido y resistiremos.

Veinte años después, seguimos tejiendo la palabra como territorio de libertad.

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